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Posted by: nico on Dec. 8, 2009

¿Qué está en juego en Copenhague? Por Tamra Gilbertson y Oscar Reyes

El objetivo de la UNFCCC COP15 en Copenhague (Conferencia de las Naciones Unidas por el cambio climático, 15ta. Conferencia de las partes) es lograr un acuerdo global que pueda impedir el peligroso cambio climático- al establecer reducciones de gases de efecto invernadero legalmente vinculantes para los países industrializados y medidas financieras y tecnológicas para ayudar a la Mayoría del Mundo para así alcanzar el desarrollo sostenible. Sin embargo, no existe opción para que estos objetivos se alcancen dentro del marco de un acuerdo.

 

Esto se debe en parte a que los países industrializados están prometiendo reducciones mínimas y menor dinero de lo requerido. Pero el problema es mucho más profundo. Los textos de negociación de Copenhague incluyen propuestas para expandir los mercados de carbono lo que retrasaría tales acciones y motivaría al outsourcing de la contaminación del Norte al Sur. Los mercados de carbono redefinen el problema del cambio climático para insertarlo dentro de suposiciones comerciales usuales de la economía neoliberal.

 

Kyoto está muerto !Qué viva Kyoto!

 

El cambio climático fue causado por los países industrializados que se enriquecieron al explotar los recursos naturales incluyendo los combustibles fósiles a expensas de la mayoría del mundo. La UNFCCC reconoce de cierta forma este punto en su referencia a los países “con responsabilidades comunes pero diferenciadas” para enfrentar el cambio climático. Sugiere que los países industrializados deben tomar el liderazgo para enfrentar el cambio climático desde sus propias casas  y transferir dinero  y tecnología para ayudar a los países del Sur a seguir caminos de desarrollo más limpios.

 

El protocolo de Kyoto de 1997 fue un ejercicio para evadir estas responsabilidades. Los países industrializados acordaron objetivos de reducciones de emisiones legalmente vinculantes, pero al mismo tiempo-  por la instigación de EEUU- se crearon los mercados de carbono que permitieron “externalizar” esas reducciones a países del sur global. Desde ese entonces las emisiones de gases efecto invernadero en países industrializados a excepción del antiguo bloque soviético han aumentado casi 13 por ciento. La economía mundial usa en la actualidad el carbono más intensivamente.

 

Los debates actuales se centran en la opción de abandonar el protocolo de Kyoto –que sigue en vigencia, tras su primer periodo de compromiso, hasta el 2012. Las propuestas principales para Copenhague intentan eliminar el concepto de que los países industrializados son responsables, mientras que se expanden los mecanismos del mercado que son los sellos distintivos de Kyoto. El formato legal de las propuestas para defender Kyoto es menos importante finalmente que la real demanda política que los países industrializados (anexo 1) tomen responsabilidad al comprometerse con objetivos vinculantes fuertes y legales, lo cual también significaría cuestionar los mercados de carbono.

 

Desde Bali a Copenhague

 

En la actualidad existen dos grandes grupos dentro de las negociaciones climáticas. Un “Ad Hoc Working Group on Further Commitments for Annex 1 Countries under the Kyoto Protocol” (AWG-KP) que fue creado en Diciembre del 2005. Este fue posteriormente seguido por un grupo de negociación paralelo, el “Ad Hoc Working Group on Long Term Cooperative Action” (AWG-LCA), que toma como base el plan de acción de Bali (BAP) de Diciembre 2007.

 

El AWG-LCA  estableció como fecha limite diciembre 2009 para alcanzar un acuerdo sobre cinco áreas claves:

Visión compartida: una amplia declaración sobre los objetivos generales, incluyendo el objetivo a largo plazo para reducciones de emisiones que es consistente con la última evaluación científica;

Mitigación: acuerdos legalmente vinculantes de naciones industrializadas y acciones de mitigación apropiadas a nivel nacional (NAMAs) para las naciones en desarrollo. Esto incluye discusiones de cómo prevenir una mayor deforestación;

Adaptación: medidas de cooperación para ayudar a países que están expuestos a grandes riesgos de sequías, desertificación, inundaciones y escasez de agua, enfermedades y otros impactos negativos del cambio climático;

Transferencia de tecnología: medidas cooperativas para ayudar a desarrollar y expandir tecnologías accesibles y no dañinas para el medio ambiente;

Finanzas e inversión: acordar los medios para pagar todos los puntos anteriores.

 

Visión compartida: los límites de la ciencia

¿Qué hace falta para luchar contra el cambio climático? Las conversaciones de las Naciones Unidas sobre el clima buscan acordar una “visión compartida” ¿sobre cuándo las emisiones de efecto invernadero a nivel global deberían aumentar?, ¿qué nivel debería permitirse que aumenten? y lo más controversial ¿quién debe realizar esas reducciones y cuándo deben de realizarlas?

 

No existe un consenso científico en los valores de estos limites, a pesar de que se expresa que mantener el clima un 2°C por sobre los niveles pre industriales sería un objetivo realista. Se sugiere que esto requiere a los países del anexo 1 reduzcan sus emisiones entre un 25-40 por ciento bajo los niveles de 1990 para el año 2020 y aproximadamente 80 por ciento menos que los niveles de 1990 para el año 2050.

 

Estas cifras deben ser tratadas con considerable cuidado. Al leer las letras pequeñas se hace más claro que un 25-50 por ciento de reducciones solo daría un 50 por ciento de opciones de llegar al objetivo de 2°C y este número sólo se mantiene si las emisiones aumentaran en 2015. Existe una importante evidencia actual que el informe del 2007 del Grupo intergubernamental de expertos sobre cambio climático (IPCC) en las cuales se basa estos números subestimaba la extensión de los mecanismos de “low feedback” y otros impactos no lineales complejos.

 

En una formulación alternativa, se acordó que 1.5°C es un objetivo seguro – un límite apoyado por los países menos adelantados (PMAs) y la Alianza de Pequeñas Islas Estado (AOSIS). Esto se traduce como un objetivo para retomar la concentración de gases efecto invernadero en la atmósfera a 350 ppm. por debajo del nivel actual de 387 ppm.

 

Pero suposiciones sobre la “estabilización” han sido cuestionadas por más estudios científicos recientes que calculaban la relación con los volúmenes actuales de contaminación. El científico James Hansen estima que 750 millones de toneladas de CO2 podrían ser emitidas entre 2000 y 2050 para limitar el calentamiento a 1.5 °C. Sin embargo, entre 2000 y 2009 se emitieron aproximadamente 330 millones de toneladas de CO2.

 

Sin embargo, una cosa queda aún sin responder, las promesas hechas por los países del anexo 1 a la fecha está muy por debajo de cualquiera de estas metas.

 

Sin embargo, la base científica nos lleva sólo hasta ese punto. Las cuestiones claves en juego en Copenhague son preocupaciones políticas y económicas sobre quién va a tomar responsabilidad frente al problema climático y cómo se realizará. Como una red del tercer mundo, mencionó “con menos del 20 por ciento de la población, los países desarrollados han producido más del 70 por ciento de las emisiones históricas desde 1850.”

 

Mitigación: un juego de números

Los países del Anexo 1 debían de cumplir legalmente con la reducción de emisiones hasta junio del 2009. Hay ofertas en la mesa luego de mucho retraso, pero esto deja aun muchas preguntas sin resolver: ¿El objetivo representa un acuerdo de responsabilidad a nivel internacional? ¿Las reducciones se realizarán localmente en la fuente o este número incluye los bonos de carbono u otras compensaciones? ¿La fecha objetivo está fijada para que en el futuro nadie tenga que ser responsable? Y con frecuencia, las números de líneas base o forestación han sido manipulados para presentar compromisos más ambiciosos de lo que realmente se ofrece.

 

La UE es un ejemplo típico. Propone un 20 por ciento de reducción de emisiones para el 2020 aumentando un 30 por ciento en el contexto de un acuerdo global. Pero esto también incluye una cantidad importante de offsets – 50 por ciento, oficialmente pero las cifras no oficiales son mayores cuando se toma en cuenta las provisiones de los permisos de excedente de banco del esquema de comercio de emisiones de la UE. El 30 por ciento es también algo evasivo- con un extra de 5 por ciento obtenido por los offsets y hasta un 3 por ciento por cambiar el objetivo  para incluir y usar, el cambio de uso de tierra y forestación en las estadísticas. En general, las cifras de la UE se ven favorecidas por una línea base de 1990 porque las emisiones en Europa central y oriental se redujeron dramáticamente luego del colapso del bloque soviético

 

EEUU vendrá a Copenhague con un objetivo provisional de una reducción de 17 por ciento inferior a los niveles del 2005 para el 2020. Esto representa una reducción del cuatro por ciento en base a los niveles de 1990. Y esta basada en el mercado de carbón local que permitirá el 100 por ciento de estas reducciones que se alcanzarán en el exterior a través de proyectos en base a los bonos de carbono. También existe una gran duda sobre su estatus legal, con EEUU promoviendo un sistema de “compromiso y revisión” que los dejaría sin obligaciones bajo la ley internacional.

 

Canadá sugiere que reducirá un 20 por ciento sus emisiones comparadas con los niveles del 2006 para el 2020 – a pesar de que sus emisiones aumentaron un 26 por ciento comparadas con los niveles de 1990. Australia se compromete a un 25 por ciento para el 2020, pero sus emisiones (excluyendo la deforestación) aumentaron un 30 por ciento entre 1990 y el 2007. Nueva Zelanda también usa una laguna jurídica en forestación y agricultura para enmascarar el hecho de que las emisiones aumentaron un 22 por ciento entre 1990 y 2007. Ahora proclama ser neutral al carbono para el año 2050, a pesar de que sólo está prometiendo un 50 por ciento de reducción en emisiones entre la actualidad y ese año.

 

Como en todos los compromisos del anexo 1 no se toma realmente atención a las “outsourced emissions”. La globalización del comercio ha resultado en incrementos masivos en aviación y envíos internacionales, que están excluidos de estas cifras. Otro vacío muy grande que involucra las “outsourced emissions” son los gases resultantes de la producción industrial para la exportación. Estos se estiman que son más de un cuarto de las emisiones para China por ejemplo o hasta el 50 por ciento del incremento de sus emisiones del 2002 al 2005

 

Mitigación: mercados del carbono como una forma de evadir responsabilidad

 

Existen numerosas propuestas en la mesa en Copenhague en lo que concierne a como aumentar los offsets de carbono. Esto incluye la revisión y expansión de los Mecanismos de Desarrollo Limpio (CDM), es decir,  posiblemente nuevos offsets que surjan de las medidas que intenten reducir las emisiones de deforestación y degradación (REDD) así como nuevas formas de “crédito sectorial”

 

Los créditos sectoriales introducirían nuevos offsets como parte de lo que se llama acciones de mitigación apropiadas a nivel nacional en la jerga de política climática. Los créditos sectoriales se refieren a la venta de créditos de reducción de emisiones de un sector completo por ejemplo el cemento dentro de un país. Esto representa una nueva gran fuente de offsets. Por ejemplo, los estimados de la OECD/IEA sugieren que el crédito sectorial en el sector eléctrico en China podría producir mas de tres ves de offsets actualmente existentes por los proyectos chinos de CDM dentro del área de la generación de energía.

 

Muchas variantes están en la actualidad en discusión, todas las que son esquemas de línea base y crédito (como CDM) Un escenario futuro es imaginado para toda la industria – por ejemplo, un incremento de las emisiones del 50 por ciento. Se asume controversialmente que los países del sur pueden realizar suficientes ahorros de eficiencia sin incurrir en un costo. Cualquier desviación de la línea base por encima o debajo estos “ahorros libres” se llamarían reducciones de emisiones y se le otorgarían créditos. Esto repite la mayoría de los problemas de los CDM solo que a una escala mayor –vendiendo historias imposibles de verificar sobre el futuro de sectores económicos completos.

 

Algunas variaciones de la línea base involucran los objetivos de intensidad. Si un país proclama que puede producir cada tonelada de acero de una forma menos sucia, se pueden generar créditos – aún si está produciendo más acero y así incrementando sus emisiones. Mezclar objetivos absolutos y de intensidad permite incrementos que se cuentan como reducciones.

 

Finanzas: jugando póquer con el clima

A pesar que los debates sobre finanzas son una parte principal de la discusión en Copenhague, el dinero disponible en la mesa es algo elusivo.

 

La UE gana titulares, por ejemplo al proyectar que el financiamiento para el clima mundial para mitigación y adaptación debe alcanzar los €100 mil millones al año – un golpe para los consultores políticos  porque la UE ha fallado al anunciar cualquier compromiso firme. De hecho, la UE estima que su parte en este financiamiento sería entre € 2 y €15 mil millones al año – la mayoría del cual provendría del mercado de ganancias por licitaciones del mercado de carbono. Los otros países del anexo 1, desde EEUU hasta Canadá y Australia son igualmente evasivos.

 

El tema del dinero no es sólo sobre cifras pero preocupa un intento mayor para redefinir las obligaciones financieras implícitas en la UNFCCC.

 

Sin embargo, la propuesta de la UE corta a tajos esta “obligación” al asumir que parte de ella, será de hecho innecesaria- con compañías privadas en el Sur que también deberán contribuir en el pago. Una segunda parte se piensa o asume que provendría del comercio de carbono con offests y crédito sectorial hasta la fecha considerado no sólo como equivalente a las reducciones de emisión local, pero también tratado como cumplimiento de la carga financiera. En otras palabras, se han contado en dos oportunidades. Y sólo luego que estas fuentes se tomen en cuenta se considera el financiamiento público

 

La naturaleza del gasto potencial es también cuestionable. Un ejemplo es el de EEUU y Japón que lideran un cargo para canalizar una porción significativa de ese dinero a través de los Fondos de Inversión Climática del Banco Mundial (CIF). Este es un ejercicio de dar con una mano para recibir con la otra: EEUU y Japón son los más grandes accionistas del Banco y pueden ejercer considerable influencia como resultado. Los CIFs dispersan una gran proporción de ese dinero en forma de créditos condicionales y esto continua con las prácticas de préstamo del banco de grandes sumas de dinero para proyectos de combustibles fósiles.

 

Adaptacion

“La adaptación” se refiere al hecho que sin importar la acción actual, el cambio climático inducido por el hombre tendrá severos impactos, desde el aumento del nivel del mar hasta el derretimiento de los glaciares y desertificación.

 

Los debates clave sobre adaptación en Copenhague se refieren al financiamiento y tecnología. Sobre finanzas, existe un riesgo importante que el dinero simplemente reciclará otras Ayudas oficiales al desarrollo (OAD). De hecho, la UE ha buscado retirar del texto de negociaciones que requeriría tales fondos como adicionales a y separados de los objetivos de las OADs.

 

La entrega de este dinero también puede ser un problema, en un estudio reciente se encontró que menos de $0.9 mil millones de los $18 mil millones existentes para fondos de adaptación por países industrializados han sido ya entregados.

 

Aquí nuevamente, aunque no está simplemente en juego cuándo fue dado el dinero, pero cómo se uso y quién administro esos fondos. Por ejemplo, la adaptación se pude convertir en el sobrenombre para esparcir los cultivos genéticamente modificados, en vez de que los fondos se dirigieran a la lucha contra la expansión de enfermedades como un resultado del cambio climático es decir colocando el dinero y el poder en las manos de las corporaciones farmacéuticas.

 

Tecnología

Mucho más está en juego en la discusión sobre tecnología. En especial, las propuestas para la creación de una “Global Technology Pool for Climate Change”que busca asegurar que la tecnología verde pueda ser compartida sin la protección de patentes privadas. Tales propuestas son apoyadas por Brasil, India, China y otros países del G77 – y son opuestas más vehementemente por los lobbista de grandes transnacionales que argumentan proteger el sistema restrictivo de los Trade-Related Intellectual Property Rights (TRIPs) que es controlado globalmente por la Organización Mundial del Comercio.

 

 

Carbon Trade Watch

www.carbontradewatch.org

 

traducción de Viviana Tipiani

 

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